lunes, 27 de febrero de 2012

POR HABERNOS OLVIDADO DEL VERDADERO DIOS

"Hace mucho tiempo a orillas del mar había una pequeña capilla ubicada en medio de las dunas. Durante muchos años los pescadores de los alrededores se reunían en ella regularmente. Por ello se intentaba que el camino a la capilla siempre estuviese libre de arena.
Pero con el transcurso del tiempo el interés de la gente disminuyó; dejaron de ir a la casita de oración. El viento del mar creó remolinos de arena cada vez más densos, hasta que la capilla quedó completamente cubierta, y hoy ni siquiera se sabe dónde está ubicada.

¡Cuántas personas hay que en su juventud declararon pertenecer al Señor Jesús, pero dejaron que la indiferencia las venciese, hasta el punto que hoy ya no se puede saber si son o no son creyentes! No negaron abiertamente a Cristo, pero tampoco tomaron la firme decisión de seguirle. Su vida espiritual fue ahogada por el egoísmo, la dejadez y la búsqueda de sus propios intereses antes que los de Dios".

“Por tanto, es necesario que con más diligencia atendamos a las cosas que hemos oído, no sea que nos deslicemos”, advierte la epístola a los Hebreos (2:1).

Esta reflexión, vista en amen-amen.net, nos muestra de una manera sencilla el por qué la Iglesia del Señor Jesucristo ha sido invadida por tantas doctrinas, modas, modismos, actitudes, etc., que nos han desviado de dos valores fundamentales en la vida del cristiano y por ende en la vida de la Iglesia: LA SANTIDAD Y LA ADORACIÓN.

En Europa la Iglesia se enfrió, y esto trajo como consecuencia una fácil invasión de otras doctrinas y modos de vida, no solo para los no cristianos, sino para la Iglesia en si.

En América hubo y sigue habiendo una aparente necesidad del Señor Jesucristo, pero ha faltado un verdadero discipulado; y la vida cristiana se ha centrado solo en:
el “evangelio” de oferta, que dice “cree en el Señor Jesucristo, y todos tus problemas se solucionarán”; aunque esto nunca predico el Señor Jesucristo, y
en la gran confusión entre qué es alabar a Dios y solo cantar, y ser adorador a solo ser músico.

También se ha olvidado que la predicación del evangelio del Señor Jesucristo no se basa solo en atraer grandes multitudes; sino en hacer discípulos de Jesucristo
(Mat 28:19-20) Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo;
enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén.


Iglesia del Señor Jesucristo, despertemos de este sueño de falsas doctrinas, de la tibieza en la que estamos y de las modas del mundo que han invadido a la Iglesia, y como dice el Libro del Apocalipsis (Ap 2:5) Recuerda, por tanto, de dónde has caído, y arrepiéntete, y haz las primeras obras; pues si no, vendré pronto a ti, y quitaré tu candelero de su lugar, si no te hubieres arrepentido.

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